Noel Wals, elegancia clásica

Noel Wals es un diseñador cordobés, ahora residente en Barcelona, cuya visión de la moda mezcla una inspiración por las musas del cine clásico de los cincuenta y pequeños detalles que hacen de cada pieza una composición de lo más rica y elegante.Su interés por la moda se remonta a cuando tenía 3 escasos años: “mi padre suele contar la historia de que me presenté en el pasillo de mi casa con unas sandalias que había hecho con papel, tiras y cinta adhesiva. Creo que esto ilustra bastante bien el hecho de que hoy en día me apasione moldear un tejido para llegar a hacer una prenda de vestir”.

Desde entonces, no ha dejado de crear y, a la par, ha ido trabajando un sentido “de la observación y la recolección de información gráfica y artística” que le sirve constantemente a la hora de “materializar lo que entiendo por moda”.

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Wals tiene un estilo muy definido por la elegancia y sobriedad, pero reinventando “los detalles esenciales de la costura tradicional a través del patronaje experimental”, haciendo énfasis en incorporar líneas minimalistas y apoyándose en las innovaciones tecnológicas que le permitan adaptarse “a la estética contemporánea”.

Aunque esta búsqueda de lo moderno es primordial, su obra está igualmente influenciada por “diversas etapas del siglo XX, especialmente las décadas 40 y 50”. Se considera un admirador de la estética del cine clásico – siendo Alfred Hitchcock uno de sus mayores referentes – y sus protagonistas: “Tippi Hedren, Grace Kelly o Audrey Hepburn suponen una inspiración fundamental para mí”. La música de esta época y su componente escénico también tiene un gran peso en cuanto a su estilo se refiere.

Wals reinventa “los detalles esenciales de la costura tradicional a través del patronaje experimental”

Son estas constantes referencias artísticas y estéticas las que el diseñador valora como un punto bastante importante en un artista, ya que “mientras más material haya recogido, más rica puede ser la mezcla de ingredientes y matices que compongan su obra”. De esta manera, Wals no se queda simplemente en la superficie, sino que se preocupa de añadir toques diferentes y refrescantes, que pueden variar desde detalles y esencias de países orientales hasta alusiones a obras pictóricas de otros siglos.

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En cuanto a la industria de la moda, por una parte recomienda “analizar y estudiar cada una de las colecciones que hizo John Galliano para Christian Dior, puesto que suponen unas de las mayores expresiones artísticas de la moda contemporánea”. Por otra parte, critica el “exagerado estudio de marketing” por el que ha optado Jeremy Scott en sus últimos trabajos para la firma Moschino, sentenciando que estos “técnicamente no hacen honor a esta profesión ni consiguen un producto exclusivo e inimitable”.

Ya en lo que respecta a su propio trabajo, actualmente Wals está centrado en crear una nueva colección dedicada al público masculino, “cuidando la calidad de los detalles e innovando en el diseño y material del producto”. Espera satisfacer a aquellos “deseosos de una moda más estudiada, que rompa las reglas y esquemas que aún siguen vigentes en lo que a la moda masculina respecta”.

Es un gran amante de la estética del cine clásico de los años 40 y 50, inspirándose en actrices como Grace Kelly o Audrey Hepburn

Su misión es seguir “aprendiendo y absorbiendo todo lo que me sea posible a través de mi trabajo con grandes firmas con grandes profesionales y, paralelamente, seguir creciendo a nivel individual e invertir mi tiempo libre en la creación de mi propia firma”. Fundamental es el aprendizaje continuo en el mundo de la moda, ya que “conlleva una serie de procesos y experiencias por los cuales todos debemos de pasar; es importante no dar pasos en falso y no adelantarse a dichos procesos, pues de lo contrario habrá una falta de base en el conocimiento que te impedirá llevar a cabo un proyecto de forma profesional”.

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Bien sabido es que la práctica hace al maestro, pues es la única manera de poder desarrollar un estilo personal que logre destacar en un mercado tan competitivo, que no necesariamente encontramos en España: “Hay muchos talentos, pero la mayoría no tienen el valor ni la posibilidad de dedicarse a la moda”. Una gran falta de apoyo por parte de las instituciones públicas y de educación enfocada a esta profesión conlleva a que las escuelas de diseño nacionales “no lleguen a mostrar la realidad de este mundo, y sus exigencias son mínimas en comparación con otros países que poseen referencias mucho más extensas y profesionales”.

“Debemos valorar las prendas ya que contribuimos a mantener un sistema, una forma de trabajo y el sustento de muchas personas”.

De esta manera, los jóvenes han aprendido a hacer las cosas “de manera individual, reinventando el sistema de trueque entre amigos y otros profesionales del sector” con el fin de conseguir resultados sin un capital previo. “De otra manera, sería imposible llevar a cabo ciertos proyectos cuando se es ambicioso artísticamente hablando”.

A pesar de todo esto, los jóvenes diseñadores intentan mantener la llama encendida, y buscar alternativas cuando alguna puerta se cierra. “Detrás de una prenda existe un gran trabajo, un largo período de tiempo y una gran dedicación”, va finalizando Wals. “Es por ello que debemos valorar todas aquellas prendas que nos ponemos y pensar que cada vez que compramos contribuimos a mantener un sistema, una forma de trabajo y el sustento de muchas personas. Así pues, debemos ser conscientes a la hora de elegir qué tipo de moda consumimos”.

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